Hace más de diez años que los álbumes ilustrados de Kalandraka son conocidos por los lectores latinoamericanos. En las bibliotecas y escuelas de Brasil, México, Colombia, Argentina o Chile los lectores tienen acceso a los Libros para Soñar gracias al trabajo de difusión de los mediadores y, sobre todo, de las empresas de distribución que hacen posible este encuentro. Fruto de esa conversación permanente entre las “dos orillas”, el catálogo de Kalandraka se enriquece con la obra de autores e ilustradores latinoamericanos y se convierte en un verdadero lugar de encuentro. De ahí que la presencia en América del equipo editorial de Kalandraka sea cada vez más habitual.

En esta ocasión, Manuela Rodríguez y Xosé Ballesteros fueron invitados por Liberalia para realizar una serie de encuentros en Santiago de Chile. El objetivo era promover un diálogo con personas interesadas en los procesos de creación editorial y de animación a la lectura.

La directora de Liberalia Ediciones, Berta Concha, y su equipo, fueron los anfitriones y organizadores de una apretada agenda que se inició con una visita a la librería Prosa y Política, referente obligado cuando se habla de libros en Santiago de Chile. Allí, la directora de la librería, Paulina Méndez, recibió a los editores de Kalandraka y les presentó a su equipo.

Posteriormente se desarrolló un encuentro, abierto al público, en la librería Lea + del Centro Cultural Gabriela Mistral. En esta ocasión, la escritora María José Ferrada se encargó de entrevistar a los editores de Kalandraka ante una numerosa audiencia, con la presencia de autores, ilustradores, profesores, bibliotecarios, editores y mediadores de lectura.

La diseñadora gráfica Joanna Mora fue una de las asistentes a este acto en el que Xosé Ballesteros y Manuela Rodríguez tuvieron ocasión de exponer el origen del proyecto de Kalandraka, las claves de un catálogo -“interesante, arriesgado y hermoso”, como lo califica la diseñadora en su blog Canas Verdes– que fue madurando y que también tiene en la animación a la lectura su raíz y su esencia.

Desde que en 1998 surgieron los primeros títulos en gallego -adaptaciones de cuentos tradicionales- hasta que Kalandraka adquirió una dimensión plurilingüística con ediciones no solo en gallego y en castellano, sino también en catalán, euskera, portugués, inglés, y más recientemente también en italiano, el camino ha sido largo y complejo, con aciertos y errores.

“Lo que más me impactó fue su claridad, su conciencia de que los libros de hoy contribuirán a hacer a los ciudadanos del mañana. Hablaron de darles los valores, la inspiración necesaria para el futuro. También que, como decía Rilke, “la infancia es nuestra patria”, así que no importa si hablamos diferente idiomas o hemos vivido experiencias diferentes: todos tenemos como un referente nuestro mundo infantil!”. (Joanna Mora, blog Canas Verdes).

…Porque hasta contar un cuento memorable como el de “Frederick”, de Leo Lionni, puede emocionar desde al más pequeño al más mayor. O porque los libros -como en el caso de la colección Makakiños- también pueden superar barreras para que incluso las personas con discapacidades intelectuales, como autismo o disfasia, puedan disfrutar de la lectura de un relato de manera autónoma. O porque es posible acercársela -aún sin saber leer- a niños y niñas de cero a tres años, como ocurre en las sesiones especiales para bebés que organiza la librería Libros para Soñar.

El futuro, ante la tecnología digital, no tiene por qué presentarse oscuro y frío para los libros. Hay que confiar en la coexistencia entre los e-book y los libros impresos; al menos porque los Libros para Soñar de papel se pueden tocar, oler y besar.


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