Laura Forchetti junto a la higuera de la casa de Miguel Hernández.

Las chicharras abren la noche

caramelos desenvueltos

papelitos

anoto mi secreto

la lechuza pestañea en el cable…

En esta noche de San Juan, la noche más mágica del año, nos envolvemos de oscuridad y misterio con los versos de “Donde nace la noche“, la obra por la que Laura Forchetti recibió el VII Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños; un poemario ilustrado por María Elina Méndez.

“Donde nace la noche” nos transporta a la costa sur bonaerense, a la llanura pampeana, o a cualquier lugar bajo un hermoso cielo estrellado, abierto a la contemplación de la luna y las constelaciones.

La autora trajo un pedazo de ese maravilloso cielo austral cuando viajó a Orihuela para recoger el galardón y visitar a los escolares de la ciudad natal de Miguel Hernández. Al desplegar su Pequeño Universo Portátil brillaron con fuerza ‘las tres Marías’ que habitan en el lejano cinturón de Orión…

Laura Forchetti y el Pequeño Universo Portátil.

Este primer poemario infantil de Laura Forchetti -galardonado con el VII Premio Internacional Ciudad de Orihuela- desprende lirismo y sensibilidad. Es un canto a la naturaleza, con Emily Dickinson como fuente de inspiración, por su talento para captar el alma de los seres vivos y de la materia inerte que nos rodea.    

El ritmo de estas composiciones combina el verso libre y la asonancia, haciendo de la lectura una experiencia de sosiego y serenidad. Sus personajes dialogan entre sí y comparten sus pensamientos, que llegan al público en forma de intensas metáforas visuales, mientras la oscuridad va cediendo espacio a la luz de la mañana; una luz que viaja cíclicamente y nos permite percibir una visión global del mundo y del cosmos.

Las ilustraciones de María Elina Méndez destacan por su sencillez, con el lápiz como principal herramienta expresiva. Sutiles y delicadas en el uso del color, son imágenes de tono bucólico, que otorgan protagonismo al medio natural y completan la vivencia sensorial a la que invitan los poemas, en su tránsito de la noche al día, de las sombras a la claridad.

Laura Forchetti recibe el VII Premio Ciudad de Orihuela.

Acto de entrega del VII Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños, con la concejal de Educación, Rosa Martínez, el alcalde de Orihuela, Monserrate Guillén, y el director de KALANDRAKA, Xosé Ballesteros.

Laura Forchetti recibe el VII Premio Ciudad de Orihuela.

Intervención de Laura Forchetti en el acto de entrega del VII Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños:

Dice Rainer María Rilke:

Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las flores al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar…en días de infancia cuyo misterio no está aclarado aún;…en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que volaban muy alto y temblaban con todas las estrellas…

Es necesario tener recuerdos –añade, y también: Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que se vuelvan…que se conviertan en nosotros, sangre, mirada, gesto…hasta entonces no puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos, se eleve la primera palabra de un verso.

Un plan bello y estricto para la poesía, para el primer verso, nos propone RIlke. Disponerse a esa exigencia, a la humilde espera, al trabajo paciente. Aprendizaje de poetas siempre incompleto, siempre inacabado, siempre empezando otra vez.

Viaje a lo desconocido para encontrar lo nuevo –como quería Baudelaire.

Donde nace la noche –sus versos breves, llenos de preguntas y asombro- nació de esa búsqueda, a partir de la contemplación y del amor.

 

La primera imagen fue el cometa.

Era enero, estaba en mi pueblo, al sur de la llanura pampeana. El cometa había aparecido primero en las noticias de la televisión y luego en el cielo. Aprendimos a buscarlo y encontrarlo.

Estuvo varios días colgado al oeste del patio de casa.

Si caminábamos un poco más allá, hasta la última calle, línea que separa pueblo y campo, se extendía de arriba abajo, casi hasta tocar el pasto, la tierra seca del verano.

Era una marca de tiza sobre el cielo, como cuando se pasa la tiza de lado sobre el pizarrón, una marca porosa, ancha, deshaciéndose.

Tal vez de ahí vino el primer verso: Se deshizo la cola del cometa.

Una espera ver un cometa de papel de cigarrillos recortado perfecto sobre la cúpula de nuestro mundo, pero no. Era una marca larga, leve, una mancha blanca que cruzaba sobre nuestras cabezas.

Mi pueblo está tan cerca del mar, se extiende la llanura hasta tocar el agua. El mismo horizonte perfecto: mitad tierra y mitad cielo. Nada se interpone, nada corta esa línea curva. Podés ponerte a girar y siempre, cuando abrís los ojos, estás en el centro de la esfera, parada en el centro del mundo.

Por eso, cuando fuimos a la playa buscamos el cometa, al oeste – el mar del que hablo ocupa el sur exacto.

Ahí estaba, cometa colgado sobre el borde del mar.

 

Ahhh! siempre vuelvo a pensar en eso.

¿Cuántos años tengo que esperar su regreso? ¿Cuántas veces en la vida vendrá hasta mi pueblo el cometa?

-Vuélvete paloma, dice un verso de San Juan de la Cruz, un ruego de amor…lo repito, mi ruego de amor al cometa.

 

Recuerdo las noches del cometa, en el campo y en la playa. Íbamos a buscarlo con niñas y niños de la familia, con amigas, con vecinos, nuestro verano del cometa. (McNaught)

 

De esas imágenes nació Donde nace la noche, en el mareo de mirar los pequeños secretos de la oscuridad. –Mirar con los ojos marea- dice el poeta Roberto Juarroz -que atravesó sus años de infancia en mi pueblo- Mirar con los ojos marea.

O la copla que repetía mi maestra Mirta Colangelo:

Mirar la luna es la fiesta

que al alma da más consuelo

¡Y lo poquito que cuesta

alzar los ojos al cielo!

 

De alzar los ojos al cielo nacieron estos poemas y de compartir las excursiones nocturnas con mis hijos, con mi sobrina.

Andar atenta en compañía de niñas y niños enseña a mirar, a recuperar la curiosidad, el asombro y la sabiduría.

Todo se vuelve como recién aparecido sobre el mundo, todo puede ser pregunta y cada pregunta despierta a una filosofía primera, iniciática.

Y la noche es lugar privilegiado. Fascinación y misterio. Atravesarla es siempre una aventura. También para quienes ya somos grandes. Acostumbrados a la luz eléctrica, al permanente resplandor que un poco más cerca o más lejos ofrecen las ciudades, los faroles, las autopistas, casi hemos perdido la noción de la noche; la oscuridad real en la que se cuentan las estrellas, se descubre la senda de la Vía Láctea, las chicharras, el ir y venir de las olas, el brillo de la espuma, el cometa.

Todo lo que habita la noche.

Y también la noche como territorio de lo peligroso. Suspendida la vista, acostumbrados a la iluminación completa, la noche se puede volver espacio de miedo.

Nuestros ojos desacostumbrados a la penumbra, nuestros oídos aturdidos por los sonidos de la civilización – la noche se vuelve un zoom sobre nuestros sentidos, todo se amplía, se intensifica, se abre en mundos habitados por seres de todas las formas. Reino de la imaginación. ¿Cómo no va a haber sirenas en ese mar infinito? Sirenas dispuestas a extender la mano cuando cae una estrella fugaz, un anillito del deseo desde el cielo.

¿Dónde cae? ¿Dónde cae? -La primera pregunta ante la estrella fugaz.

Que se deshace en el aire, que es un meteorito y no una estrella, que lo que cae son restos apagados, piedras grises –restos de la luz- lo sabremos antes o después, pero la pregunta estará siempre volviendo, el juego, la poesía.

Los ojos de la noche ven la estrella, los deseos, la sirena que no duerme.

A ese asombro primero dediqué mi libro, a ese misterio. Y no por desprecio de la verdad y la ciencia, que me parecen tan poéticas y misteriosas como la imaginación más rica. Si no como homenaje a ese primer contacto con las cosas, con el mundo, homenaje a la poesía como forma privilegiada de conocimiento.

Vuelvo a citar a mi coterráneo Roberto Juarroz:


“La poesía es una vía irregular, no ortodoxa del conocimiento, unido en ella a la visión y la imaginación. Es una metafísica instantánea como escribió Bachelard y a la vez, mantiene los ojos abiertos hacia el misterio, condición esencial. Y enriquece o aumenta ese misterio, como si fuera un don o un fundamento”.

 

Juarroz conservó como un tesoro sus años de infancia en mi pueblo, decía:

 

En mi niñez en Dorrego, en aquella niñez en que mi madre me hamacaba en un árbol que todavía está en la estación y que ayer descubrimos que se llama árbol del cielo, nada menos. En mi niñez es como si se hubieran dado por anticipado todas las cosas que después iban a venir, a través de los silencios, los pájaros, los horizontes, el campo, la apertura, todo eso que es el placer en la vida. Es decir que antes de hacer el pan con la harina ya estaba hecho el pan sin la harina.

En la poesía lo sintetizo en un verso que es:

Mi niñez que era pan anterior a la harina…

 

Mi niñez que era pan anterior a la harina –cómo podríamos decir eso sin la poesía, cómo decirlo mejor que con ese verso del poeta.

 

Es a través de la poesía como podemos volver a acercarnos a nuestros ojos de niños, mis ojos de niña. Ahí está el amor: el amor que teje entorno. La infancia propia con sus juegos y sus palabras que vuelve a través de los juegos y las palabras de otras niñas y niños.

Recuerdo una fotografía en el mar –hay muchas- tenía tres o cuatro años, toco el agua, hundo los dedos en la arena, sonrío. A la distancia, todavía me reconozco en esa foto y parece que siempre está repitiéndose.

 

Recuperar eso que Rilke llama el misterio de los días de infancia que aún no está aclarado, que no se aclarará, develará nunca del todo

Volver a descifrar el mundo en clave poética: ardor de la belleza, mirada estupefacta, hallazgo de las palabras mágicas –constelación, lucero, viento norte, golondrinas. Palabras escuchadas, sostenidas con la mano abierta, puestas en la boca como golosinas, pronunciadas como si fuera la primera vez.

¿Cómo se llama? ¿Cómo se dice? ¿Me lo escribís?

 

Develación que en los poemas hacen Violeta y Vittorio atravesando el tiempo desde el atardecer a la mañana. La elección de Violeta y Vittorio como protagonistas de la aventura quiso ser un homenaje a esas primeras amistades de infancia, a ese crecer junto a otro/otra que es nuestro espejo y nuestro revés, territorio de la amistad en donde aprendemos qué cosa es el alma humana.

 

Donde nace la noche es también un deseo y una esperanza, la fe en la poesía como lenguaje capaz de abrir la realidad al infinito, de mostrarnos la pequeñísima huella del escarabajo en la arena o el ojo de Saturno, el miedo que nos obliga a cerrar los ojos y la valentía de esperar mirando el cielo, para no olvidar que somos hijas e hijos de las estrellas, hechos de su misma materia o – como dice vuestro, nuestro querido Miguel Hernández:

 

Para crecer atento

Sólo al silbo del cielo.

 

Y para cerrar estas palabras, lo más importante: decir gracias.

La primera intensa emoción es estar aquí en Orihuela.

La palabra Orihuela –ya que estamos reunidos por la palabra- me lleva hasta mis 11/12 años, me lleva hasta los discos de vinilo que escuchábamos con mi hermana, al amor que nos nació a los poetas que cantaba Joan Manuel Serrat, a Machado, a Hernández, a Lorca que descubrimos entonces también.

Pero mi hermana Perla y yo estábamos enamoradas especialmente de Miguel, de Miguel Hernández. Un amor cargado de ideas románticas en torno a la vida y a la poesía. El niño yuntero, Las nanas de la cebolla, Para la libertad – que aunque no entendíamos del todo sabíamos que era un himno.

Después vinieron los años oscuros en mi país, prohibidas las canciones y las poesías, los libros enterrados para salvarse del fuego. Hubo que esperar que amaine –como se dice en mi tierra, en el campo. Y entonces comprendimos los poemas de Hernández en toda su grandeza y su verdad atravesada por el dolor y la injusticia.

Serrat volvió en el 83 y también volvió Hernández. Nos compramos una antología de Losada, tapa verde, que nos leímos una a otra tantas veces. Pero ahora, era otro el amor al poeta, menos romántico pero mucho más humano, con sus raíces en las palabras libertad, pueblo, futuro.

No abandonamos nunca ese amor a Hernández, por eso cuando me anunciaron el premio la llamé a mi hermana Perla para contarle: es en Orihuela, la tierra de Hernández, ahí! Compartimos esa emoción como un sueño.

Y aquí estoy, por eso ¡Gracias!!

Gracias al Ayuntamiento de Orihuela que cada año rinde homenaje a su poeta animando a otras otros poetas a seguir creyendo en la poesía, y eligiendo a la infancia como destinataria, ojos nuevos manos nuevas para el mundo.

Gracias al Señor Alcalde, Monserrate Guillén; a la Concejalía de Educación -a Rosa Martínez- por su amabilidad y entusiasmo; gracias a Fuensanta Mazón por ocuparse de los detalles con cuidado especial.

Gracias al jurado del premio María Jesús Jabato, Antonio Rubio, Alvaro Giménez, Rosa Martínez otra vez y Xosé Ballesteros, que generosamente destacaron mis poemas.

Gracias a Faktoría K, a todo el equipo: Xosé Ballesteros, Manuela Rodríguez, Silvia Pérez Tato, Paz Castro por el trabajo amoroso y detallista en la edición y el armado del libro. Cada mail que intercambiamos mostraba enorme respeto, cuidado en cada detalle, atención y entusiasmo por el poemario.

Gracias a Belén Sáez y David Lacal que nos recibieron en Madrid.

Gracias también por elegir a María Elina Mendez para ilustrarlo.

Y gracias a María Elina por sus ilustraciones, por darle imagen a los personajes de los poemas, por mostrarnos a Violeta y Vittorio con sus ojos alzados a la noche, sus manos juntando tesoros, sus juegos entre peces y plantas.

Escolares de Orihuela recitaron los poemas de “Donde nace la noche”

 Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche". Escolares de Orihuela recitan "Donde nace la noche".

“Donde nace la noche es un tributo a la soledad de aquellos que no son conscientes todavía de que existe tal sensación de naufragio. Los niños asumen la soledad, respiran la ausencia de los recuerdos y de la vida que aún tienen por delante porque su naturaleza así lo impone y esa realidad es un don. Esa ignorancia inexorable invita a Forchetti a construir una atmósfera inquietante, hermosamente recreada en animales y otros elementos de la naturaleza, siempre bajo el auspicio de la noche”.

Manuel García, profesor y escritor, en el blog De lectura obligada.

Laura Forchetti firma ejemplares de "Donde nace la noche".

Laura Forchetti firma ejemplares de "Donde nace la noche".

Con el equipo del Departamento de Educación de Orihuela.

“La noche suele aparecer en los libros para niños como tema recurrente, aunque siempre relacionada con el momento de irse a dormir, un ritual que puede estar ligado al miedo a la oscuridad o al momento especial que siempre supone que un adulto se siente en la cabecera de la cama a leer un cuento. De esta manera, la noche como tal queda sin explorar, porque lo que importa al fin y al cabo es lo que ocurre por las noches, esas pequeñas ceremonias que clausuran el día y la oscuridad que es inherente a ella, aunque generalmente vista desde un punto de vista negativo”.

Juan Senís, profesor y crítico, en el blog Dulce Pepinillo

Visita al CEIP Villar Palasí e inauguración de la biblioteca del centro

Visita al CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Visita al CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Visita al CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Visita al CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Inauguración de la Biblioteca del CEIP Villar Palasí de Orihuela.

“Emily Dickinson es una de mis poetas predilectas. Su poesía me resulta cercana, como de una vieja amiga. Sus conversaciones con la naturaleza, su ojo telescópico –para usar una adjetivación que le pertenece- atrapa los misterios y los coloca en los versos como si fueran hechos simples y cotidianos. Acepta ese misterio y lo habita. Nunca deja de preguntarse y de investigar, pero con la conciencia permanente de que la verdad es provisoria y tornasolada”.

Laura Forchetti, entrevistada por Juan Senís en el blog Dulce Pepinillo

Inauguración de la Biblioteca del CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Inauguración de la Biblioteca del CEIP Villar Palasí de Orihuela.

Visita al CEIP Jesús María San Isidro

Visita al CEIP Jesús María San Isidro.

Visita al CEIP Jesús María San Isidro.

“Donde nace la noche no es un libro infantil al uso, sino un recorrido poético evocador y sutil, un poemario altamente lírico, sin que ello implique la ausencia de alguno de los rasgos definitorios de la poesía para niños: la narratividad, presente en el diálogo entre Violeta y Vittorio, protagonistas de la obra; o la transparencia de los textos, fáciles de comprender por los lectores menos avezados”.

María Jesús Jabato, escritora, en su página web

Visita al IES Gabriel Miró, con el profesor Álvaro Giménez

Visita al IES Gabriel Miró de Orihuela.

Visita al IES Gabriel Miró de Orihuela.

Visita al IES Gabriel Miró de Orihuela.

“La poesía de Laura Forchetti se remansa, establece un camino que nos conduce a la luna, al mar, a los planetas, a la espuma, a los caracoles y a los escarabajos. Es una poesía que traza el plano de un tesoro: el de la noche. Para conocerlo no hace falta ser pirata, sino persona sensible, que sepa escuchar y observar. Solo así se nos concederá el deseo de ver como teje la araña su tela de rocío, la tela del cometa o el lecho plateado de los peces”.

Anabel Sáiz Ripoll, profesora y crítica, en el blog Voces de las dos orillas

La visita de Laura Forchetti a Orihuela finalizó en el museo de murales al aire libre de San Isidro

 Laura Forchetti en el Museo de murales al aire libre del barrio de San Isidro.

“Muy bonito el texto, salpicado de vocablos del otro lado del Gran Mar, que nos abre caminos bien amplios donde el lenguaje -bajo una misma lengua- se cuela felizmente entre las culturas, pensamientos y emociones de lugares diferentes”.

Ana Nebreda, maestra, en el blog Biblioabrazo


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