COMO LA LLUVIA 6.tif

El sol se pone a la misma hora para todos los habitantes de Bombay. Al regresar a sus casas, algunos podrán abrir los grifos para lavarse y preparar la cena. Pero la mayoría, que carecen de  agua corriente, tendrán que repartir entre toda la familia el contenido de los cubos que han llenado en las fuentes públicas… Como Agni, un niño de diez años que ya desde los seis trabaja en un lavadero.

Mientras frota y refrota sin parar, Agni sueña que algún día cambiará su suerte. Su sueño es el de los más de 250 millones de niños y niñas que madrugan cada día, no para ir a la escuela o jugar, sino para trabajar, forzados por las redes de explotación y esclavitud infantil o de forma «voluntaria» para ayudar a sus familias, sumidas en la pobreza.

El 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. “Agni y la lluvia“, escrito por Dora Sales e ilustrado por Enrique Flores, aborda esta lacra con una mirada tierna centrada en el valor de los sentimientos, la esperanza y la voluntad por progresar de su protagonista, que emociona y genera empatía. Las acuarelas de Enrique Flores, que destacan por el trazo rápido e imperfecto, nos transportan al hogar, la barriada, al inmenso tendal…

“…Agni no entiende bien qué es eso de ser pobre. Solo tiene una cosa clara: sus padres, Lalita y él lo son. Y todos los vecinos del barrio, también. Porque cuando los mayores hablan entre ellos, en muchas ocasiones suelen terminar diciendo que son pobres. «No es bueno ser pobre», piensa Agni al recordar las caras tristes de los mayores cuando dicen esa palabra. Al hacerlo nunca sonríen”.

Dora Sales, autora de "Agni y la lluvia" (Kalandraka).

«Niños como Agni tienen algo que en otras sociedades más pudientes hemos perdido, que es la solidaridad, la generosidad absoluta»

Dora Sales (Castellón, 1974) es traductora especializada en literatura poscolonial, sobre todo india y africana. Ha colaborado con editoriales como Espasa, Siruela, Random House-Mondadori y Altaïr. Ha preparado ediciones críticas de textos literarios latinoamericanos. Licenciada en Filología Inglesa y doctora en Traducción e Interpretación, actualmente es profesora titular en la Universidad Jaume I. También tiene experiencia en materia de gestión cultural. Entre otros, es autora de los libros “Y oyes cómo llora el viento” (Lóguez) y “Puentes sobre el mundo” (Peter Lang).

La autora presentó “Agni y la lluvia” en la librería Babel de Castellón y, en vísperas del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, firma ejemplares de la obra en la caseta 179 de KALANDRAKA de la Feria del Libro de Madrid. Con ella desgranamos las claves de esta obra.

– ¿Cómo nació la historia de Agni? Desde su origen como proyecto literario hasta su publicación, ¿cómo valora el resultado una vez convertido en libro?

– Cuando yo le envié este texto a Kalandraka la primera vez, en 2009, no le mandé este libro ni esta historia así completa, que ni se parecía. Yo envié algo a la aventura, que había hecho con mucha ilusión, pero en aquel momento no tenía ni por asomo la idea de que esto iba a convertirse en un libro de esta envergadura, de esta extensión, ni de esta naturaleza. Yo mandé diez páginas de las que ha quedado algo, bastante; pero eran diez páginas de lo que en aquel momento creí que iba a ser un cuento corto. Yo no sé qué vio el director, Xosé Ballesteros, en esas diez páginas, pero vio algo, por lo que yo le estaré siempre agradecida.

– Desde 2009 a 2017 ha publicado otros libros, pero ¿acaso este representaría como ninguno el carácter dialéctico del proceso editorial?

– El editor vio algo en Agni; sobre todo, vio a ese niño que tenía una historia que contar, pero no en solo diez páginas. Realmente, a partir de esas diez páginas, él me dijo: “Sigue, sigue escribiendo”. Y yo seguí, seguí y le fui enviando versiones. Él me orientaba con sutileza: “Esto lo podías alargar… aquí no acabes tan rápido…”. Nunca me decía qué tenía que pasar y yo me fui dejando llevar, un poco como las olas; sin empujarme, pero me iba llevando, hasta que terminó siendo el texto que es ahora y el dijo entonces: “Ya está”. Así que este libro lo he escrito yo, pero él también lo ha hecho posible y lo ha hecho existir porque yo no había escrito toda esta historia tal y como es ahora. Por eso le agradezco haber visto potencial en el material original.

– ¿Cómo es Agni?

– Es un  niño tremendamente inteligente dentro de su situación; tiene unas reflexiones que no sólo me he inventado yo, sino que también las tienen niños en esas circunstancias. Sus reflexiones son tan maduras que te sorprenden. De alguna forma, se trata de visibilizar este tipo de situaciones, sin olvidar que -por el tipo de texto que se trata- hay que entretener y, de alguna manera divertir, dentro de lo que se pueda. Para eso está el personaje del mejor amigo de Agni, que es un desastre, pero un desastre maravilloso: el típico amigo que va contigo al fin del mundo aunque no sepa a dónde.

«Es una historia sobre el trabajo infantil, pero yo no quería que fuese todo lo dramática que es la realidad de estos niños y niñas que trabajan»

– En un relato cuyo trasfondo es un tema social tan comprometido y de un calado humano tan preocupante como el trabajo infantil, ¿cómo se combinan la realidad y la ficción?

– “Agni y la lluvia” es muchas cosas en una. Efectivamente, es una historia sobre el trabajo infantil, pero yo no quería que fuese todo lo dramática que es la realidad de estos niños y niñas que trabajan. Sobre todo, es una historia en la que gran parte de lo que sucede es ficción: me lo he inventado yo, es fruto de muchas anécdotas sacadas de contexto que he traído a mi terreno para contar la historia; pero es una historia real. Agni es muchos niños en uno y, realmente, una de las muchas historias que se pueden contar sobre niños trabajadores es la de los niños de Bombay que trabajan en los lavaderos: se pasan todo el día con las manos mojadas, con lo que eso implica de que estén hinchadas y perjudicadas, con horarios tremendos y una pobreza extrema cuyo nivel no podemos ni imaginar.

Dora Sales, autora de "Agni y la lluvia" (Kalandraka).

– ¿Qué mensaje nos transmiten estos niños y niñas que viven su infancia como si fuesen adultos?

– Esos niños existen, los he visto… Y lo que más me chocó e impactó cuando estuve en Bombay es que constantemente se están riendo. Son niños felices, dentro de su circunstancia porque, como mucha gente amiga de allí me explicaba, ellos no tienen con qué compararse, no saben lo que es vivir otra vida; entonces son felices con que salga el sol… ¡con cualquier cosa! Y esa sabiduría que tienen se refleja en esa sonrisa que muestran permanentemente, en esa generosidad real que practican. ¡Yo he visto a niños compartir una galleta entre cinco! Al darles una galleta, no se la comen con el ansia que deben tener, lógicamente, porque son criaturas que, en su gran mayoría, están desnutridas. Niños como Agni tienen algo que en otras sociedades más pudientes hemos perdido, que es la solidaridad, la generosidad absoluta. Muchas de las cosas que suceden en la historia -el contexto cultural- son reales, parten de mis propias vivencias en Bombay; es el Bombay que yo conozco, las calles que yo conozco, las comidas que yo conozco… es ‘mi’ Bombay. En ese sentido, también es un pequeño homenaje a esa ciudad.

«Son niños felices, dentro de su circunstancia, porque no tienen con qué compararse, no saben lo que es vivir otra vida»

– ¿Cómo ha abordado el contexto próximo al protagonista de esta historia y, en especial, las repercusiones que rodean el fenómeno del trabajo infantil?

– He tratado de construir la historia fuera del cliché de la típica familia padre-madre-hermano-hermana. Existe ese núcleo, pero aquí hay además un hermano mayor, que es hijo de otra madre, porque las familias son ante todo cariño y no importa de quién seas hijo. Toda la base y la historia cultural son reales; el niño es real, o más bien lo que le pasa. Son niños y niñas que existen y, sobre todo, su gran carencia -no solo la carencia vivencial de la pobreza en la que viven- es educativa, porque son niñas y niños que trabajan desde muy pequeños y no acceden al colegio. Desde hace algunos años ya empieza a haber proyectos para tratar de llevar a esos niños a la escuela, aunque sigan trabajando, porque es muy difícil sacarles por completo del trabajo cuando ese empleo es el sustento de su familia, o gran parte de lo que necesita esa familia para salir adelante.

– Sin embargo, el protagonista del libro no es el eje de la historia. ¿Qué otro personaje femenino representa ese papel fundamental?

– Agni tiene una hermana pequeña. Este personaje es el drama de la historia, en el sentido aristotélico; es decir, lo que empuja a la acción: esa niña que tiene cuatro años, que está creciendo, que dentro de poco también tendrá que empezar a trabajar. Agni y su hermano quieren que esa niña no trabaje, que pueda tener una oportunidad de no trabajar. Esto, en cualquier circunstancia, es importante y marca la cuestión del género. Pero en un lugar como la India todavía más, porque allí, hasta hace poco, y sobre todo en determinadas zonas, tener una hija era como una desgracia. Tenían que ‘colocarla’, no eran consideradas como algo productivo. Entonces, que una familia tan pobre, pero tan inteligente, llena de valores, con esa inteligencia emocional -que es la que importa como motor para cualquier otro tipo de inteligencia- se preocupe, y especialmente los hermanos (los padres también, pero ellos ya arrastran su propio drama) para que la hermana menor no tenga que llegar a la situación a la que los mayores han llegado, es muy importante. Las personas que dirigen los proyectos para que esto se canalice, también son mujeres, representantes de una generación real y actual de gente que está dentro de contextos donde el machismo es muy acusado. Pero están haciendo cosas distintas, teniendo en cuenta esa igualdad que es tan necesaria entre niños y niñas. De un modo muy sutil, esta mirada también quería dejarla presente en la historia.

Dora Sales, autora de "Agni y la lluvia" (Kalandraka).

– ¿Hasta qué punto “Agni y la lluvia” contribuye a agitar conciencias y hacer un llamamiento a la solidaridad y la sensibilidad de la población para combatir la lacra de la explotación infantil?

– Proyectos como el que de alguna manera se narra en la historia, de escuelas muy pequeñas que a lo mejor terminan educando a un máximo de 20 niños y niñas, existen y son reales. También está la idea de que por muy pequeño que parezca ese tipo de proyecto -porque 20 en un contexto de cientos de niños trabajadores, parece muy pequeño-, es más que ninguno. Más valen 20 niños y niñas estudiando y recibiendo por lo menos la educación mínima para aprender a leer y escribir, sumar y restar, que nada. Cuando vemos tragedias y pensamos que no podemos ayudar, cierto es que no podemos arreglar el mundo, pero a lo mejor podemos contribuir en algo concreto. Y esto, por pequeño que parezca, siempre es algo más que nada.

– Ni siquiera el nombre de la niña es casual. ¿Detalles como ese redundan en la credibilidad y la verosimilitud del relato?

– Todos los nombres de los personajes y sus significados son de verdad, y están pensados desde el simbolismo. Lalita significa ‘la que juega’. Y es lo que los hermanos quieren: que pueda seguir jugando mientras sea niña y no tenga que trabajar como ellos desde tan pequeños.

«Su gran carencia -no solo la pobreza en la que viven- es educativa, porque son niñas y niños que trabajan desde muy pequeños y no acceden al colegio»

– ¿Cuál es la clave para, sin obviar que se trata de una historia triste, envolver esa melancolía de luminosidad y esperanza?

– Esa era la idea: contar una historia que, de fondo es muy dura; en ningún momento se le quita hierro a esa dureza, pero se cuenta con un tono que Xosé Ballesteros me ayudó a encontrar para poder entretener, divertir y hacer pensar. Porque, ante todo, es literatura.

– Sobre el carácter atemporal y universal de un tema como el trabajo infantil, ¿aspira a que la historia de Agni llegue a ser conocida en más países?

– Como traductora, me encanta que “Agni y la lluvia” se haya publicado simultáneamente con traducción al catalán y al gallego. Es un lujo para una traductora ser traducida; el colmo de la ilusión. Ahora espero que pueda llegar a otras lenguas para que la historia de este niño -que es uno de tantos, pero perfilado con muchos matices- pueda seguir circulando y viajando por el mundo.

Dora Sales, autora de "Agni y la lluvia" (Kalandraka).


Querido amigo, admirado autor, encantador de palabras, dulce sonrisa, pícara mirada,
te llevamos y llevaremos siempre en nuestro corazón.
…TIM BOWLEY, IN MEMORIAM…
(1945 · 2017)

No recuerdo cuál fue el lugar exacto en el que escuché por vez primera a Tim Bowley.  Quizás fue en el Maratón de Cuentos de Guadalajara, o quizás en el Festival das Palavras Andarilhas, en Beja. Pero sí recuerdo la primera imagen que tuve de Tim: sentado al lado de Casilda, su traductora y acompañante en los últimos años del siglo pasado. Y, para ser más preciso, lo que realmente recuerdo fue el tono de su voz, su profundidad, su cadencia, su armonía.

Cuando Tim comenzó a contar, me sentí transportado por unos instantes a la corte del Rey Carmesí; porque aquella voz me evocaba parajes medievales y bucólicos, y palabras desconocidas que mi mente asoció automáticamente al legendario álbum de King Crimson. Nunca le pregunté a Tim si a él le gusta el rock progresivo de los Crimsom o si, algún día antes de llegar a ser el gran contador que conocemos, recitó la introducción de Lord of the Ages  de Magna Carta. En cualquier caso, Tim Bowley pasó a ser para mí el gran bardo que me hizo degustar palabras desconocidas hasta convertirlas en melodía:

Lord of the Ages, nobody knows
Whither he goes, nobody knows

Tim es el señor de las palabras porque las sabe todas, y las talla, las modula, las transforma, las hace minúsculas o grandiosas -según convenga- y las regala al público para que las saboreemos como un exquisito manjar. Porque Tim tiene ese don.

También ha tenido el don de encontrar siempre la mejor compañía para traducir sus cuentos. Casilda primero y Charo Pita después, han recorrido junto a Tim toda la Península Ibérica deleitando a todo tipo de auditorios. Ese era el Tim que conocíamos en Kalandraka, el que nos visitó en las primeras ediciones del Salón del Libro Infantil y Juvenil que organizamos en Pontevedra; al que volvimos a ver en Arenas de San Pedro y en tantos otros lugares.

Tim se nos descubrió como un gran escritor cuando la editorial Raíces publicó Semillas al viento en 2001, con traducción de Casilda Regueiro.

En este libro Tim fijaba por escrito una parte de su amplio repertorio y lo hacía con un estilo ágil, fresco y preciso. Conseguía que su prosa transmitiese una de las virtudes que Italo Calvino propuso en sus Siete propuestas para el próximo milenio: la levedad. Tim escribe con la ligereza y con la astucia de Perseo. Y al leer los 30 cuentos que conforman Semillas al viento comprendí que Tim Bowley es un gran contador, pero también es un gran escritor y un gran lector.

Pero aún me faltaba conocer una nueva faceta de Tim: la de escritor de literatura infantil. Un día del año 2004 Tim me llamó para decirme que tenía un texto que quería mostrarme, pues él creía que podría convertirse en un álbum ilustrado. En este punto debo hacer una aclaración: a Kalandraka llegan cientos de proyectos de autores y autoras que desean ver publicadas sus obras. Cuando quien la presenta es una persona amiga siempre se nos plantea una situación delicada: si consideramos el proyecto interesante, lo hacemos nuestro y lo convertimos en libro; pero si creemos que no aportará nada nuevo en ese extenso bosque de papel que configuran los libros ya en circulación (no olvidemos que anualmente se publican en España más de 18.000 nuevos títulos de LIJ) resulta ingrato tener que decirle a un amigo “tu propuesta no encaja en nuestro catálogo”.

Por suerte, el texto que Tim nos presentó superaba con creces los mínimos establecidos en nuestros criterios de selección. Lo titulaba Jamie planted an acorn, (Jaime y las bellotas) y nos propuso que lo ilustrase su amiga Inés Vilpi, cuyas imágenes resultaron ser un complemento ideal, aportando colorido, calidez y sensibilidad a una narración que trata de la vida misma y de sus circunstancias.

Jaime plantó una bellota, pero…  antes de que pudiese crecer, una ardilla la desenterró y la escondió. Jaime plantó una bellota, germinó y brotó de la tierra, pero…

Así comienza una sucesión de escenas, narradas de modo ágil, breve y repetitivo. Porque Jaime no se da por vencido cuando su primera bellota no crece: planta otra pero los animales la pisan; otros mosdisquean los brotes que empezaban a nacer; los niños estropean el arbusto germinado con otra semilla; los leñadores talan el árbol que había llegado a hacerse alto y fuerte… hasta que la enésima bellota de Jaime se convierte con el paso del tiempo en un roble robusto que da como fruto… más bellotas.

Historia circular, cíclica, que cuando acaba puede volver a empezar. Como cada roble que echa raíces tras superar los incalculables avatares que lo amenazan, el cuento de Tim Bowley nos transmite, ante todo, el valor de la perseverancia.

Y como la vida sigue, un año más tarde Tim nos ofreció un nuevo texto de su autoría: Amelia wants a dog (Amelia quiere un perro). De nuevo tuvimos la satisfacción de decirle “OK, Tim, vamos a publicarlo”. En esta ocasión, las ilustraciones de André Neves nos permitieron verle la cara a la simpática y traviesa Amelia. En esta obra, Tim nos demuestra su conocimiento de la psicología infantil y, especialmente, su capacidad para encontrar el tono adecuado. Él es el narrador, pero nos habla desde su propia infancia porque es capaz de volver a ser un niño. Y esa habilidad solo la tienen los grandes autores y autoras: Maurice Sendak, Astrid Lingren, Leo Leonni.

Dice el escritor Javier Marías que es un milagro que un título siga vivo en un catálogo pasados los años, pues vivimos en el tiempo de la inmediatez. Pero hay libros que perduran, como los de Tim Bowley, porque son esenciales.

Esenciales son también los cuentos maravillosos que Tim fijó por escrito en sus recopilaciones El Rey Oso Blanco o No hay escapatoria, ilustradas por Óscar Villán. Cuentos del mundo sobre reyes y princesas, mundos fantásticos y animales parlantes. El humor y la alegría, la ternura, el miedo y el terror, están presentes en estas historias que nos permiten hacer viajes imaginarios hasta valles profundos, bosques enmarañados o altas montañas, para experimentar aventuras trepidantes y conocer  personajes inauditos. Cuentos maravillosos llenos de sabiduría.

Lord of the Ages, nobody knows
Whither he goes, nobody knows

El Señor de las palabras, Tim Bowley, escribió en 2008 sus Tales from nowhere. Historias de ninguna parte, editado por Palabras del Candil. Quizás sea este su libro más personal. Yo sigo visitando al Tim ‘autor’, a menudo, en el último cuento de su libro: un jardín al aire libre que rebosa de pájaros que pían, insectos que zumban y mariposas que aletean mientras los árboles, los arbustos y las malas hierbas pugnan por hacerse un hueco soleado. Cerca de ese jardín está la casa de Amelia y su perro, y más cerca, pegadito al jardín, está el viejo Jaime, viendo pasar la vida bajo la sombra del roble.

Está contento.

Las palabras de Tim germinan cada vez que alguien abre uno de sus libros. ¡Gracias por sembrar tantas historias!

 

Xosé Ballesteros, director de KALANDRAKA

[Artículo publicado en el Boletín nº52 de Abril de 2017 de la Asociación de Profesionales de la Narración Oral de España, AEDA]


La caseta de KALANDRAKA en la 76ª Feria del Libro de Madrid es el punto de encuentro de los autores e ilustradores de los Libros para soñar con el público. De todas las edades nos visitan; para todas las edades hay propuestas de lectura en la caseta 179; de todos los tamaños, colores, temáticas y gustos…

Quesia, compositora e intérprete en "Cifra y aroma" (Kalandraka).

Quesia

Gracia Iglesias, autora de "El Hilo" (Kalandraka).

Gracia Iglesias

Emilio Urberuaga y Antonio Sandoval, autores de "El árbol de la escuela" (Kalandraka).

Emilio Urberuaga y Antonio Sandoval, con las libreras de LIBROS PARA SOÑAR

Miguel Ángel Pacheco, ilustrador de "Poemas de la Oca Loca" (Kalandraka).

Miguel Ángel Pacheco

MariA JOsé Martín Francés, autora de "Las tres princesas pálidas" (Kalandraka).

MaríA JOsé Martín Francés

Antonio Rubio

Antonio Rubio

David Pintor en la caseta de KALANDRAKA

David Pintor

Rafa Ordóñez, autor de "Elefante, un guisante" (Kalandraka).

Rafa Ordóñez

 


Stand de KALANDRAKA en Bolonia 2017

Ha llegado a su fin la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia, con Cataluña y Balerares como cultura invitada de esta 54ª edición. Atrás quedan cuatro días de intenso trabajo en el stand de los ‘Libros para soñar’ de KALANDRAKA, por el que han pasado muchos autores e ilustradores, tanto a firmar ejemplares de sus obras como a presentar nuevos proyectos o estrechar sus lazos de colaboración con la editorial.

Hemos tenido la fortuna de compartir momentos inolvidables con dos grandes figuras de la ilustración actual: Carme Solé Vendrell y Roberto Innocenti. Y el público ha acogido con entusiasmo la presencia de André Neves, Gabriel Pacheco, Arianna Papini, Rebeca Luciani, entre otros artistas y escritores.  

Roberto Innocenti y Carme Solé en Bolonia 2017

André Neves y Gabriel Pacheco en el stand de KALANDRAKA

André Neves y Gabriel Pacheco

Antonis Papatheodoulou, Rebeca Luciani, Roberto Innocenti y Nadia Menotti

Antonis Papatheodoulou, Roberto Innocenti, Rebeca Luciani y Nadia Menotti

Dani Torrent, Zuzanna Celej y Arianna Papini

Dani Torrent, Zuzanna Celej y Arianna Papini

Gracia Iglesias e Isidro Ferrer

Gracia Iglesias e Isidro Ferrer

Además de la dinámica propia del stand en el marco de la feria, KALANDRAKA también ha organizado la presentación de “Los tres cerditos” (I tre porcellini) en la Librería Trame de Bolonia, con la participación de Xosé Ballesteros y Marco Somà, adaptador e ilustrador de la obra.

Presentación de "Los tres cerditos" en Librería Trame de Bolonia

Como gran escaparate internacional que es de todo lo que abarca el ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil, en la Feria de Bolonia se han presentado destacadas iniciativas como la exposición “Libros sin palabras: destino Lampedusa”, en la que “Barcelona“, de David Pintor, ha sido uno de los diez títulos seleccionados; la muestra de las obras distinguidas en la selección The White Ravens 2016, con la edición en galego de “Teño uns pés perfectos“, de María Solar y Gusti, entre las 200 propuestas de lectura escogidas en todo el mundo; o el premio Astrid Linguen Memorial Award, que ha recaído en el ilustrador alemán Wolf Erlbruch

Wolf Erlbruch, Premio Astrid Lindgren

"Teño uns pés perfectos", en la exposición The White Ravens

Los ‘Libros para soñar’ de KALANDRAKA, que este año cumplen 19 años llegando a hogares, librerías, bibliotecas… también han estado representados en el stand de Galicia. Queda todavía un largo camino por delante para lleguen a soplar tantas velas como el equipo de la editorial La Joie de Lire: desde 1987 publicando libros de calidad desde Ginebra. Que sea por muchos años más y que su trayectoria nos siga inspirando.

Libros de KALANDRAKA no stand de Galicia en Boloña

30º aniversario La Joie de Lire


Natalí Tentori, autora del poemario "Arroz con leche"

Natalí Tentori ha viajado desde Buenos Aires hasta Orihuela para recibir, en la ciudad natal del poeta Miguel Hernández y coincidiendo con el Día Internacional de la Poesía, el IX Premio Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños y Niñas -organizado por la Concejalía de Educación y KALANDRAKA- por la obra “Arroz con leche”.

“Arroz con leche”, que llegará a las librerías y bibliotecas en abril, se suma a la todavía breve bibliografía de esta autora, que ha formado parte de grupos de investigación y acción poética, poesía escénica y performance, como Nancy Doméstica. Ha sido co-fundadora y editora de la Revista Infantil de Juego Poético Cháchara, que obtuvo en 2013 el 1º Premio del Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Como escritora, también ha ganado el Concurso Internacional de Cuentos Horacio Quiroga 2008 (Uruguay).

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Un año más, los centros educativos -con la colaboración del equipo docente y el entusiasmo del alumnado- se han volcado en la lectura de una selección de composiciones de este poemario. Han participado niños y niñas de los colegios Oratorio Festivo, Francisco Girona-Arneva, Fernando de Loaces, Nuestra Señora del Carmen y del Instituto Tháder.

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Tras el recital, los estudiantes y sus maestros han recibido diplomas de recuerdo por su participación en esta actividad que tanto ha emocionado a Natalí Tentori: sus poemas han crecido, trascendiendo el ámbito de la creación literaria para quedar impresos en una edición ilustrada, en el marco de la Colección Orihuela del sello Faktoría K de Libros, e incorporarse ya al bagage lector del público.

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

Entrega del IX Premio Internacional Ciudad de Orihuela a Natalí Tentori

También se ha convertido en una tradición la visita a los centros escolares. En esta ocasión, Natalí Tentori se ha desplazado a Orihuela Costa para compartir con un grupo de estudiantes del IES Playa Flamenca su experiencia como autora, que se remonta a la adolescencia. Muy curiosos y participativos formulándole preguntas sobre sus influencias o sus gustos literarios, la autora de “Arroz con leche” les ha hablado del poder “transformador y liberador” de la poesía, calificando este género como “una forma muy concreta de hacer magia”.

Visita de Natalí Tentori al IES Playa Flamenca en Orihuela-Costa

Visita de Natalí Tentori al IES Playa Flamenca en Orihuela-Costa

La narrativa, la poesía para adultos y, finalmente la poesía infantil, son los ámbitos literarios en los que Natalí Tentori ha experimentado. Lo que le conmueve, lo que le emociona o aquellos asuntos sobre los que no se habla forman parte de sus intereses temáticos a la hora de crear. A los niños y niñas del Colegio Los Dolses también les ha recitado algunos versos de este delicioso “Arroz con leche”.

Visita de Natalí Tentori al Colegio Los Dolses en Orihuela-Costa

Visita de Natalí Tentori al Colegio Los Dolses en Orihuela-Costa

La última escala de su recorrido fue en el Colegio Playas de Orihuela, donde también ha incidido en la belleza de las ilustraciones de “Arroz con leche”, realizadas por la artista colombiana Elizabeth Builes. “La creación hace que la única manera de transitar por la vida y hacerla visible es el invento”, ha explicado Natalí Tentori sobre estos poemas donde realidad e imaginación se tocan para “hacer que la vida eral se vuelva bella”.

Visita de Natalí Tentori al Colegio Playas de Orihuela en Orihuela-Costa

Visita de Natalí Tentori al Colegio Playas de Orihuela en Orihuela-Costa


Isabel Escudero

“…La vida es lo que se pierde,
la muerte lo que se gana,
lo de la vida fue ayer,
lo de la muerte, mañana…”

Con este fragmento de “Condiciones de luna” despedimos a Isabel Escudero, que fallecía anoche en su casa de Madrid. Carismática profesora, poeta y ensayista, hemos tenido la fortuna de acompañarla en uno de sus últimos proyectos editoriales, junto a la cantautora Quesia Bernabé y la ilustradora Zuzanna Celej, que pusieron melodía y voz, forma y color, a sus versos. A partir del libro-disco “Cifra y aroma“, Isabel Escudero y Quesia formaron un tándem que llevó la bandera de la poesía por numerosos escenarios y espacios de lectura, pregonando la “música de las palabras”.


Miguel Cerro, autor de "Después de la lluvia" (Kalandraka).

Las ilustraciones de Miguel Cerro para “Después de la lluvia” y de Xosé Cobas para “Cuadros de una exposición” han sido seleccionadas por la OEPLI para formar parte de la Bienal Internacional de Ilustración de Bratislava 2017. La sección española de IBBY ha elegido en total 24 libros y 15 artistas plásticos para acudir a esta prestigiosa muestra artística dedicada a los libros infantiles y juveniles, que se celebrará entre los meses de septiembre y octubre. Está organizada por el Ministerio de Cultura de la República Eslovaca, la Comisión Eslovaca de la UNESCO y la Casa Internacional del Arte para Niños.

Además de la muestra de originales, el programa de la Bienal se completa con un simposio internacional de especialistas en la ilustración de este género de libros. En el marco de la Bienal, un jurado internacional concede un Gran Premio, cinco Manzanas de Oro y cinco Placas.

Junto con Miguel Cerro y Xosé Cobas, también participarán Aitziber Alonso, Albert Asensio, Roger Olmos, Leire Salaberria, Ignasi Blanch, Marina Seoane, Jokin Mitxelena, Pep Montserrat, Maite Gurrutxaga, Minia Regos Sanz, Xan López Dómínguez, MaGuma y Eider Eibar.

“Después de la lluvia”, obra ganadora del VIII Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado, es una fábula moderna sobre la superación de las adversidades, la adaptación al medio y la colaboración de unos con otros para la supervivencia del colectivo. Miguel Cerro presenta una historia elaborada desde el estudio minucioso de los personajes, la estructura del relato clásico y la composición de las perspectivas. Destaca el protagonismo de la naturaleza y los contrastes cromáticos antes y después del temporal, o entre el día y la noche.

Del libro-disco “Cuadros de una exposición” destaca el trabajo de Xosé Cobas realizando una recreación de los cuadros originales de Viktor Hartmann, a cuya memoria el músico Modest Mussorgsky le dedicó la suite homónima. Con trazos delicados y colores suaves, Cobas acompaña los textos de José Antonio Abad y las melodías interpretadas por la Filarmónica de Nueva York con imágenes llenas de magia, sutileza y elegancia. El cuidado detallismo en las representaciones arquitectónicas del Museo de San Petersburgo y los elaborados juegos de luz son algunas de las cualidades artísticas de este trabajo, con el que Xosé Cobas introduce a los lectores en la dimensión pictórica de los cuadros. Y entre lienzo y lienzo, a modo de transición o paseo, surge una abstracción artística que refleja el sentimiento de la música; como una sinfonía cromática, en línea con la musical. La influencia del pintor Fernando Zóbel y las referencias al movimiento romántico están también presentes en esta hermosa propuesta estética, que recibió el Premio al Mejor Libro Ilustrado 2015 en la I Gala do Libro Galego.

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Xosé Cobas, ilustrador de "Cadros dunha exposición"

As ilustracións de Miguel Cerro para “Despois da chuvia” e de Xosé Cobas para “Cadros dunha exposición” foron elixidas pola OEPLI para formar parte da Bienal Internacional de Ilustración de Bratislava 2017. A sección española de IBBY seleccionou en total 24 libros e 15 artistas plásticos para acudir a esta prestixiosa mostra artística dedicada aos libros infantís e xuvenís, que se celebrará entre os meses de setembro e outubro. Está organizada polo Ministerio de Cultura da República Eslovaca, a Comisión Eslovaca da UNESCO e a Casa Internacional da Arte para Nenos.

Ademais da mostra de orixinais, o programa da Bienal complétase cun simposio internacional de especialistas na ilustración deste xénero de libros. No marco da Bienal, un xurado internacional concede un Gran Premio, cinco Mazás de Ouro e cinco Placas.

Xunto con Miguel Cerro e Xosé Cobas, tamén participarán Aitziber Alonso, Albert Asensio, Roger Olmos,  Leire Salaberria, Ignasi Blanch, Marina Seoane, Jokin Mitxelena, Pep Montserrat, Maite Gurrutxaga, Minia Regos Sanz, Xan López Dómínguez, MaGuma e Eider Eibar.

Bienal de Bratislava 2017: libros seleccionados por OEPLI

“Despois da chuvia”, obra gañadora do VIII Premio Internacional Compostela de Álbum Ilustrado, é unha fábula moderna sobre a superación das adversidades, a adaptación ao medio e a colaboración duns cos outros para a supervivencia do colectivo. Miguel Cerro presenta unha historia elaborada dende o estudo minucioso dos personaxes, a estrutura do relato clásico e a composición das perspectivas. Destaca o protagonismo da naturaleza e os contrastes cromáticos antes e despois do temporal, ou entre o día e a noite.

Do libro-disco “Cadros dunha exposición” destaca o traballo de Xosé Cobas realizando unha recreación dos cadros orixinais de Viktor Hartmann, a cuxa memoria o músico Modest Mussorgsky lle dedicó a suite homónima. Con trazos delicados e colores suaves, Cobas acompaña os textos de José Antonio Abad e as melodías interpretadas pola Filarmónica de Nova York con imaxes cheas de maxia, sutileza e elegancia. O coidado detallismo nas representacións arquitectónicas do Museo de San Petersburgo e os elaborados xogos de luz son algunhas das cualidades artísticas deste trabajo, co que Xosé Cobas introduce os lectores na dimensión pictórica dos cadros. E entre lenzo e lenzo, a modo de transición ou paseo, xorde unha abstracción artística que reflicte o sentimento da música; como unha sinfonía cromática, en liña coa musical. A influencia do pintor Fernando Zóbel e as referencias ao movemento romántico están tamén presentes nesta fermosa proposta estética, que recibiu o Premio ao Mellor Libro Ilustrado 2015 na I Gala do Libro Galego.

 


"Matilde": Sozapato (Kalandraka)

Inquieta y curiosa, la pequeña Matilde se asoma a hurtadillas al estudio de un artista y sale huyendo con uno de sus pinceles, con el que decide dibujar un dragón. Para su sorpresa -y la de los lectores- la criatura trazada salta de la pared y comienza a recorrer la ciudad hasta que se desentiende de la niña y empieza a cometer travesuras. Afortunadamente, el pintor aparece en el momento oportuno y de máximo suspense para ayudar a Matilde, restableciendo la normalidad.

Matilde” es una historia visual, sin texto escrito, que transcurre en una ciudad gris y aburrida, donde la gente camina cabizbaja y ajena a lo que sucede a su alrededor. La presencia del color -que adquiere un valor simbólico- se reduce a la figura de la protagonista, el taller del artista y los personajes que salen de sus pinceles, algunos de los cuales también habitan libremente en las calles.

Con una estudiada narrativa que compensa la ausencia de palabras, “Matilde” está estructurado en grupos de viñetas y en escenas a doble página, incluyendo representaciones de estilo cinematográfico propias del lenguaje de la banda diseñada, que refuerzan el carácter dinámico del relato.

Sofía Zapata Ochoa ‘Sozapato’ (Quito, 1984) presenta una historia actual evocadora de una antigua leyenda sobre un pincel mágico. “Matilde” trata sobre el poder de la imaginación y la creatividad; un poder incluso indómito, si quien lo maneja no sabe controlarlo. En este sentido, se aprecia un guiño al oficio artístico y al papel del maestro como guía. La obra, con un final abierto, no se agota en un primer acercamiento, sino que permite descubrir nuevos detalles y personajes de oculto protagonismo en sucesivas lecturas.

Sozapato es licenciada en Artes Plásticas por la Universidad Central de Ecuador, graduada en Diseño Gráfico en el Instituto Metropolitano de Diseño de Quito y ha completado su formación con un Máster de Libro Infantil Ilustrado en la Escuela i con i, en Madrid. Como ilustradora, ha trabajado con editoriales de Ecuador, Chile, Colombia y España. Ha ganado varios premios de dibujo, pintura y diseño. Su primer libro como autora, “Colorín colorado”, fue seleccionado para representar a Ecuador en la lista de honor IBBY 2014. También ha estudiado artes escénicas en el laboratorio Malayerba y en El Teatro del Cronopio, especializándose en teatro-clown. Actualmente forma parte del colectivo teatral español-ecuatoriano El Gran Ticlop.

Sofía Zapata Ochoa, 'Sozapato'

 

«El arte tiene la facultad maravillosa de evidenciarnos como seres humanos»

 

-KALANDRAKA: “Matilde” es el resultado de tu participación en un Master de Álbum Ilustrado. ¿Cómo ha resultado esa experiencia y en qué medida ha contribuido a la evolución de este trabajo desde su planteamiento inicial hasta su acabado?

-SOZAPATO: “Matilde” fue mi proyecto final del Master. Y aunque no terminé el libro en el tiempo que duró el curso, a través de los ejercicios propuestos por mi tutor, Gustavo Puerta,  y los ‘tips’ que recibí en clase, pude entender varios conceptos y resoluciones gráficas que, finalmente, me dieron las herramientas necesarias para terminar el proyecto sola.

-K: La idea de un pincel mágico del que surgen figuras que cobran vida ya tenía cierto recorrido en la literatura oral, escrita e incluso en el campo audiovisual. ¿Qué aporta “Matilde” desde el punto de vista creativo?

-S: Siento que el pincel mágico en “Matilde” es solo el pretexto para hablar de otro tipo de conflictos, quizá un tanto más complejos.  El juego y el color que se desprenden de este pincel, en realidad permiten evidenciar lo que no es mágico: la indiferencia, la rutina, la adultez mal entendida como amargura, el estatismo emocional… Y sin decir una sola palabra, esta historia aparentemente simple, pone en manos del lector reflexiones en varios niveles: ¿Qué representa el color? ¿Por qué algunos personajes son grises? ¿Por qué no pueden ver lo que está frente a sus ojos? ¿Quién es Matilde? ¿Por qué dibuja un dragón?… Hay varias pistas gráficas escondidas a lo largo de la historia, que sin dejar de ser divertidas e inesperadas, evocan nuevos y distintos análisis.

«Esta historia aparentemente simple, pone en manos del lector reflexiones en varios niveles. Hay varias pistas gráficas escondidas a lo largo de la historia que, sin dejar de ser divertidas e inesperadas, evocan nuevos y distintos análisis»

-K: Abundan los elementos fantásticos: desde la sombra con forma de dragón que Matilde proyecta de sí misma en el suelo antes incluso de que comience la historia -como una especie de ‘declaración de intenciones’ de lo que se encontrará el público en las páginas del libro- hasta los personajes ‘imposibles’ que habitan con el pintor y que deambulan por la ciudad, pasando por el propio dragón sobre el que gira la trama. ¿Qué metáfora visual representan?

-S: Creo que el arte tiene la facultad maravillosa de evidenciarnos como seres humanos y, a partir de esa premisa, empiezo a elaborar varios ejes narrativos en esta historia. El dragón, para mí, representa el primer impulso del ser humano que, sin ser “malo”, suele ser visceral, desbordante y torpe. Los personajes oníricos que habitan con el pintor y que sí pueden coexistir en el mundo, representan los impulsos más conscientes y reflexivos. En la escena en la que aparece el pintor en su estudio, si se pone atención, se puede encontrar el dragón (del pintor) capturado en lienzo; ya que él también fue niño inexperto y también tuvo que aprender a controlar su primer y alborotado impulso, como Matilde.

"Matilde": Sozapato (Kalandraka, 2017)

-K: En cuanto al manejo del color, a diferencia de otras obras tuyas en las que la paleta cromática es amplia, intensa y luminosa, “Matilde” sorprende por la sobriedad y el predominio de los tonos apagados excepto en el caso de figuras concretas que centran la atención en el desarrollo de la trama. ¿El valor simbólico del color en esta historia es tal vez lo que sustituye la comunicación convencional a través de las palabras?

-S: No necesariamente. Creo que la historia podría entenderse perfectamente si todos los personajes llevaran colores. Mi decisión de mantener una atmosfera gris fue para dar profundidad extra a la trama principal y, a partir de eso, incitar al niño/a a reflexionar sobre temas más íntimos. En este caso estoy hablando del juego, la curiosidad y la empatía, facultades que abundan en la infancia y que muchas veces, al “adultecernos”, dejamos de desarrollar, para entonces convertirnos en entes neutros, mimetizados en la apatía general.

«Estoy hablando de juego, curiosidad y empatía, facultades que abundan en la infancia y que, al “adultecernos”, dejamos de desarrollar para convertirnos en entes neutros, mimetizados en la apatía general»

-K: La estructura tan meditada de la obra, a través de una suerte de viñetas entre las que se van intercalando ilustraciones a doble página, también forma parte de ese lenguaje no-escrito que utilizas para contar la historia. ¿Qué predominaría más, la influencia del cómic, el lenguaje del cine, o ambos?

-S: Al no tener un texto que narre la historia de Matilde, por un tema netamente comunicacional, tuve que abordar varios tipos de lenguaje. Utilizar viñetas fue de gran ayuda para contraer el paso prologando del tiempo o varias acciones en un espacio reducido. El lenguaje del cine, en cambio, responde más a un tema estético y emocional. Sin embargo, cada decisión se tomó en función de realzar y focalizar la atención en la acción principal que, finalmente, lleva el hilo narrativo de la historia.

-K: Hay dos páginas en las que, aún utilizando la misma estrategia gráfica, el significado es opuesto: la escena en la que Matilde pierde el control del dragón está contada como a cámara lenta, mientras que la escena en la que el dragón hace de las suyas por la ciudad y su figura se multiplica en diferentes poses, parece contada a cámara rápida. ¿Es en detalles como estos donde más se evidencia la complejidad de la obra desde el punto de vista técnico, aunque la trama parezca aparentemente sencilla?

-S: Evidentemente, hay complejidad en la forma de narrar esta historia; pero más que en los detalles técnicos que ejemplificas (cámara lenta y rápida), está en la intención comunicacional que determinó dónde y cómo utilizar estos recursos. “Matilde” pretende ser un viaje íntimo, donde el niño/a pueda reconocerse en verdad, con sensaciones y experiencias vividas. Generalmente, cuando nos pasa algo malo tardamos en encajar  la situación (cámara lenta) y al contrario, cuando nos metemos en problemas casi no notamos el paso del tiempo (cámara rápida), antes de su consecuencia final.

«Matilde pretende ser un viaje íntimo, donde el niño/a pueda reconocerse en verdad, con sensaciones y experiencias vividas»

"Matilde": Sozapato (Kalandraka, 2017)

-K: También desde el punto de vista de la técnica y el estilo artístico, se aprecia en las ilustraciones que conviven trazos con distintos grados de ejecución: manchas de color en las hojas que cuelgan del estudio del artista, borrones en el peinado de la protagonista, líneas detallistas y buenos acabados en el rostro de otros personajes que transitan por la historia… ¿supone tal vez que en “Matilde” confluyen varios registros tuyos como ilustradora?

-S: Sí, pero son registros previamente decididos y pulidos para que habiten esta historia. Matilde tiene quizá lo más íntimo de mi experiencia como ilustradora; mis trazos más vulnerables.

-K: Del trabajo con el story-board o el guión previo en el proceso de elaboración, ¿resultan también efectos que tienen que ver con la creación de tensión narrativa, que imprimen emoción -e incluso momentos de peligro- en el desarrollo de la historia?

-S: Al inicio fue muy importante desarrollar un story-board, principalmente para organizar y visualizar el esqueleto de la historia. Sin embargo, a mitad del proceso, me permití reestructurar y cambiar el libreto tantas veces como lo sintiera necesario, testeando, a mi ritmo y al de Matilde, la historia que iba apareciendo entre mis manos. Gran parte de las decisiones que producen estos efectos de los que hablas (emoción y ritmo), las tomé conforme desarrollaba y confrontaba las imágenes. Estoy siempre abierta a la posibilidad de rehacer ilustraciones, cuantas veces sea necesario, en función de lograr una narración coherente.

«Estoy siempre abierta a la posibilidad de rehacer ilustraciones, cuantas veces sea necesario, en función de lograr una narración coherente»

-K: ¿Es correcta la contraposición entre el carácter pausado y reflexivo del veterano pintor frente a la actitud impulsiva y aventurera de quien se revela como aprendiz?

-S: Sí, claro. Matilde nos muestra la belleza de ser torpes y novatos, en el arte de descubrirse. Sin juzgamientos ni censura, esta historia muestra la locura atropellada (Matilde) y la fluidez pacifica (Pintor) de un mismo tópico; el arte.

-K: Hay un personaje ‘oculto’ cuya presencia los lectores pueden descubrir (o no, quizás algunos no se percaten hasta el final de que ha estado ahí, sin darse cuenta) que cobra protagonismo en el final abierto de la historia. ¿La capacidad de este libro para hacer volar la imaginación del público es una continuación del propio argumento, más allá de las páginas impresas?

-S: La intención es que después de leer este libro, el niño/a se descubra bombardeado/a de reflexiones y preguntas, lleno/a de elementos para completar y continuar su propia historia. El final abierto es solo una invitación explicita para este propósito; el de imaginar.

«Creo que hay una cosmovisión ecuatoriana particular que podría aportar en la forma de contar historias a nivel Iberoamericano»

"Matilde": Sozapato (Kalandraka, 2017)

-K: En “Matilde” hay muchos elementos vinculados al cómic, al cine, o que remiten a la animación. Sin embargo, además de tu faceta como ilustradora, has completado tu formación en el ámbito del teatro. ¿Es una cuestión vocacional o tiene que ver quizás con tu interés por las artes escénicas en un sentido global?

-S: Para mí, el teatro-clown es el deleite absoluto (mi sonrisa), mientras que el trazo plástico es mi cable a tierra (mi respiración); ambos, placeres inseparables e irreemplazables. Encontré el teatro por vocación, pero hoy en día estoy convencida de que es el complemento perfecto para la creación plástica. Creo que hay una relación simbiótica muy fuerte entre el artista y su producción artística, y que solo se puede dotar de real profundidad y emotividad a una obra de arte, en tanto y en cuanto el artista esté en permanente auto-descubrimiento. En lo personal, el teatro-clown me ha permitido ver mi existencia con una integralidad que asusta, y creo que eso aporta significativamente a mi trabajo plástico.

-K: Sobre el panorama de la ilustración o de la edición de literatura infantil-juvenil en Ecuador, ¿en que punto se encuentra en el contexto iberoamericano? ¿Y qué supone, en tu aún breve experiencia, haber logrado representar a tu país en la selección IBBY con el que fue tu primer libro?

-S: En el Ecuador hay propuestas interesantes de literatura infantil y juvenil, desde el texto y también desde la ilustración. Sin embargo, ha sido en estos últimos tres años cuando se han destacado varios nombres de autores ilustradores a nivel internacional y esto me encanta, porque creo que hay una cosmovisión ecuatoriana particular que podría aportar en la forma de contar historias a nivel Iberoamericano. Al ser un poco “desastrosa”, como Matilde, me resultó sorprendentemente extraño saber que mi primer intento de libro-álbum estaba representando a Ecuador en el International Board on Books for Young People (IBBY), pero finalmente asumí ese gran honor como un empujón de la vida, que me hacía saber, de alguna forma, que estoy en la dirección correcta y que sí puedo contar historias desde el formato del libro-álbum. Fue una noticia que me provocó muchas ganas de capacitarme más, descubrir nuevos trazos y nuevas formas de narrar para, en un futuro, intentarlo de nuevo; pero esta vez con más conciencia y pulcritud. Matilde es mi segundo intento y, más allá de si logro representar una vez más a mi país en el IBBY, estoy muy satisfecha con el resultado; siento que es un libro muy honesto.

«Europa y América latina constituyen culturas complementarias y es muy interesante poder tener canales de convergencia para nutrirnos mutuamente»

-K: La publicación de “Matilde” en KALANDRAKA amplía el abanico de ‘banderas’, al ser la primera autora ecuatoriana que se incorpora al catálogo de los “Libros para soñar”. ¿Qué experiencia previa tenías con respecto a la edición en el ámbito europeo y qué visión se tiene desde Ecuador de los “puentes artísticos” entre Europa y América, tan transitados por numerosos ilustradores e ilustradoras iberoamericanos que, al menos en España, son muy apreciados?

-S: Como la gran mayoría de ilustradores, he tenido que auto-educarme y, de hecho, siempre me he nutrido mucho del análisis de libro-álbumes europeos. Sin embargo, creo que hay una cosmovisión latina y andina, intrínseca en mí, que inevitablemente mixtura mi forma de contar historias y me ha permitido encontrar un lenguaje propio. Creo que Europa y América latina constituyen culturas complementarias y es muy interesante poder tener canales de convergencia para nutrirnos mutuamente. Para mí, Europa es la concreción y la elegancia, y América, la emoción y el juego… ¡me encanta pensar en las potencialidades de combinar lo mejor de ambos mundos!

 

 


Miguel Calatayud: El oficio de ilustrar

El ilustrador Miguel Calatayud visitará el ESPACIO KALANDRAKA el próximo miércoles 22 de febrero para mantener un encuentro con lectores, a partir de las 19:00 horas. Con el lema “El oficio de ilustrar”, el artista alicantino hará un repaso a su amplia y variada obra: desde carteles y cómics hasta libros para público infantil y juvenil. Precisamente, en cuanto a este último género, el ESPACIO KALANDRAKA acoge hasta finales de marzo una exposición de ilustraciones titulada “Al pie de la letra”, con ilustraciones para el libro homónimo de la colección  ‘Alfabetos’, junto con clásicos como “¡Ay, Filomena, Filomena! y otros cuentos” y “Libro de las M’Alicias“, y obras más recientes en su trayectoria, como “Kembo. Incidente en la pista del circo Medrano“. El catálogo de KALANDRAKA también contiene la obra “Miguel Calatayud. Ilustraciones 1970/2010” publicada con motivo de una muestra antológica realizada en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM).

Miguel Calatayud se formó en la Escuela de Artes Aplicadas de Murcia (1960) y en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia (1961-1966). Ha obtenido los galardones más prestigiosos: Premio Lazarillo de Ilustración (1974) y Premio Nacional de Ilustración (en 1989, 1991 y 2009). Su obra figura en la Lista de Honor Andersen (1976) y la Lista de Honor IBBY (1986). En el año 2000 fue candidato por España al premio internacional Hans Christian Andersen. Durante los años 80 ha sido uno de los más destacados representantes de la llamada ‘línea clara valenciana’. Ha dirigido varios proyectos editoriales y participado como comisario de las exposiciones ‘Animales en su tinta’ y ‘Originales para cinco rondallas’ del Salón del Libro Infantil Ilustrado Ciudad de Alicante.

El encuentro con Calatayud, organizado en colaboración con el colectivo de ilustradores SCBWI Spain, es abierto al público.

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".

Exposición "Miguel Calatayud: Al pie de la letra".


"Las alas del AVEcedario": Antonio Rubio & Rebeca Luciani (Faktoría K de Libros, 2017).

Todo lo que se dice de las aves es cierto; son así de variopintas y originales. Las protagonistas de este poemario conforman un abecedario muy personal y sugieren múltiples ‘avecedarios’. Este de Antonio Rubio quiere ser veraz, simpático, poético

y algo estrambótico. Sugiere lecturas en voz alta, bien rítmicas y un poco peripatéticas… También se puede leer en voz baja, en silencio, para escuchar el batir de sus alas.

El autor ha utilizado diversas fórmulas poéticas porque cada pájaro tiene su propio plumaje lírico -y científico-. Casi todos visten colores, plumas y tamaños diferentes; y cantan trinos para cada estación y estado de ánimo. Pero todos tienen una visión del mundo y del vuelo muy humorada y llena de gracia.

Así, unos poemas tienen un tono coloquial y otros más formal; incluso algunos en formato dialogado. Y en esa variedad de registros suenan ecos del romancero tradicional, de la poesía neopopular, hasta de inspiración en las sonoridades, onomatopeyas y juegos de palabras de la ‘centenaria’ Gloria Fuertes.

Entre el misterioso ñacurutú, el cotidiano gorrión o el exótico quetzal y otras 25 aves, abundan las referencias geográficas, artísticas y musicales, la riqueza léxica y las metáforas que aluden a su fisonomía, plumaje, canto o costumbres.

Y a la fuerza literaria de este alado ‘avecedario’ se une la exuberancia plástica que aporta Rebeca Luciani: ilustraciones que combinan lo figurativo con los personajes humanizados, que rebosan colorido y luminosidad, naturaleza y vida. Sus aves arrullan los versos con la elegancia de sus poses y la audacia de sus acrobacias.

"Las alas del AVEcedario": Antonio Rubio & Rebeca Luciani (Faktoría K de Libros, 2017).

Licenciada en Artes Plásticas por la Facultad de Bellas Artes de Barcelona, la artista argentina comenzó a ilustrar libros hace 16 años. KALANDRAKA le dio su primera oportunidad con “Los oficios de Juan”, precisamente con texto de Antonio Rubio. Desde entonces, Rebeca Luciani ha trabajado para editoriales de varios países. Además, imparte talleres de ilustración en Barcelona, Sao Paulo, Santiago de Chile y Buenos Aires. Su obra ha sido incluida en la lista The White Ravens, también ha sido finalista del I Premio Internacional Compostela de Álbum ilustrado y ha ganado los premios Serra d’Or, Açorianos y Junceda.

 

«No vamos a entrar en un abecedario cualquiera, vamos a entrar a un ‘avecedario’ repleto de aves»

 

-KALANDRAKA: ¿Qué supone volver a ilustrar un libro escrito por Antonio Rubio, 16 años después de la que fue tu primera obra, precisamente compartiendo autoría con él?

-REBECA LUCIANI: Volver a coincidir con Antonio me emocionó muchísimo. Es curioso que tras tantos años se vuelvan a encontrar en un libro escritor, editor e ilustrador. Antonio fue el primer escritor para el que dibujé y Kalandraka fue la primera editorial que me dio una posibilidad cuando (con ojos de hoy) yo empezaba con mi oficio, con más entusiasmo que sabiduría. La verdad es que lo sentí como un regalo, pues este encuentro invitaba a volver la mirada atrás y, justamente, tomar conciencia del incesante trabajo que ha habido en ese tiempo. Es, sin dudas, un libro especial.

Antonio Rubio ha sido maestro durante 40 años. A su labor docente, sus actividades en bibliotecas escolares y su participacuión en cursos de animación lectora y formación del profesorado, se suma su pasión por leer y escribir. También es poeta y dirige la colección de poesía Trece Lunas en el sello FAKTORÍA K de KALANDRAKA. Es autor de numerosos libros, entre los que destacan “Aurelio”, “Almanaque musical”, “La mierlita”, “El pollito de la avellaneda”, la colección De la cuna a la luna, “Colores”, “Números” y “7 Llaves de cuento”, además de participar en la selección poética de “12 poemas ilustrados de Federico García Lorca”, “Poemas de La Oca Loca” de Gloria Fuertes y “Miguel Hernández, 25 poemas ilustrados”.

Sobre esta nueva coincidencia literario-artística con Rebeca Luciani, el escritor toledano no puede evitar la emoción:

-ANTONIO RUBIO: Me siento feliz de volver a trabajar con ella. Rebeca es una excelente pintora y ha seguido creciendo como ilustradora desde aquella lejana fecha. Supongo que también yo habré mejorado algo como escritor, y el reencuentro de ambos, entre alas y aves y versos, solo nos puede depararnos maravillosos vuelos.

Antonio Rubio

«He pretendido obsequiar al lector con momentos lúdicos y humorados, porque el humor es el ‘amor abrigado, con hache’»

-K. ¿Es premeditado que el título de este poemario, Las alas del AVEcedario, sugiera desde el principio un tono lúdico, anticipando los juegos de palabras que aguardan a los lectores?

-A.R. Sí, es cierto. El título ya quiere ser un guiño. No vamos a entrar en un abecedario cualquiera, vamos a entrar a un ‘avecedario’ repleto de aves; por sus letras vuelan y cantan pájaros. Una vez dentro, también he pretendido obsequiar al lector con momentos lúdicos y humorados, porque el humor es el ‘amor abrigado, con hache’.

-K. ¿Cómo de complejo ha sido el proceso de creación, la metodología de “Las alas del AVEcedario”?

-A.R. Alguien que procesa casi de continuo en términos poéticos, tiene siempre el verso preparado, sólo necesita una excusa para ponerse a versificar. Como soy un buen contemplador de aves y un afanoso versificador, supongo que en algún momento, hace siete u ocho años, empecé a garabatear un poema sobre la golondrina o el gorrión… Después me plantearía continuar haciéndoles versos a todos mis pájaros familiares y cercanos. Por último, pensaría que el abecedario es un buen bosque, o una buena pajarera. Y en el abecedario empecé a irles colocando. Pero no encerrados, claro, que me cuidé muy mucho de potenciarles canto, color y alas para volar.

-K. Sobre los retos de ilustrar poesía, ¿requiere otro planteamiento distinto al de ilustrar un relato narrativo?

-R.L. El hecho de ilustrar poesía me permitió no tener que trabajar en la narrativa, ya que cada ilustración empezaba y terminaba en su poema. Pero a pesar de esto -que es un cuestión obvia- no por tratarse de poesía la forma de abordar el libro fue sencilla. Para eso tuve la suerte de contar con el saber de la editora, Manuela Rodríguez, que me ayudó a escuchar el ritmo de esos versos. A partir de ahí me di cuenta de que el libro que había desarrollado era absolutamente barroco y que tanta imagen ahogaba el canto. Así que realicé una segunda versión del libro, “contando con menos”, y ahí sí di con el tono.

Rebeca Luciani

«La parte expresiva supongo que sale con la sensibilidad que uno tiene, con la emoción que despertó el poema, con los recuerdos de la infancia»

-K. Sin abandonar el enfoque poético y en cuanto a la estética de las protagonistas de estos versos, las aves, ¿qué estrategias has empleado para plasmar su plasticidad, cómo te has planteado reforzar la parte expresiva más allá de la meramente descriptiva?

-R.L. Lo primero que hice en este caso, y que hago siempre a la hora de dibujar algo que desconozco, es documentarme. Así que empecé a bucear en Internet y me guardaba todas las fotos que me gustaban de aquellas aves que tendría que retratar. Observaba cada detalle para ser fiel y no terminar en la alegría de dibujar una oropéndola que pareciese un canario. En cuanto a la parte expresiva, supongo que sale con la sensibilidad que uno tiene, con la emoción que despertó el poema, con los recuerdos de la infancia…. Intuyo que todo influye para que salga natural,porque está ahí.

-K. Volviendo a los aspectos literarios, ¿surge también desde el planteamiento inicial de la obra que el libro ofrezca una amplia diversidad de tonos y estructuras?

-A.R. Sí, lo hice adrede. No quería versificar con una sola fórmula, con una sola estructura. Por eso algunos poemas son tiras de versos asonantados, otros son limericks, o haikus, o pareados… También quise que el propio pájaro me sugiriese el tono, de ahí que sea inevitable ponerme amoroso y tierno con el gorrión, muy lírico con la golondrina, simpático con el ñucurutú, antiguo y cancioneril con la tortolita…

«La poesía es, ni más ni menos, un instrumento de conocimiento, deleite, introspección, acompañamiento y fiesta»

-K. ¿Es posible entonces que esta heterogeneidad de fórmulas pruebe la capacidad de la poesía para adaptarse a todo tipo de contenidos?

-A.R. ¡Claro! La poesía es, ni más ni menos, un instrumento de conocimiento, deleite, introspección, acompañamiento y fiesta… Igual que el barro sirve para alzar un cántaro, una vasija, un vaso… Y para explorarse a sí mismo, para explorar las cualidades de la propia tierra, siempre -desde luego- que realice la labor un buen alfarero.

"Las alas del AVEcedario": Antonio Rubio & Rebeca Luciani (Faktoría K de Libros, 2017).

-K. De entrada, nada más ver la portada de “Las alas del AVEcedario, llama la atención su potencia cromática, que continúa con profusión en las páginas interiores del libro. ¿Las aves como protagonistas han favorecido esta recreación?

-R.L. El color para mí es como respirar. Es necesario y, a su vez, me resulta muy fácil. Siempre digo que la dificultad está en el dibujo: ahí es donde me descubro con una mano más torpe y un ojo menos fino. Pero el color… es siempre un desafío en donde él no deja de serme absolutamente generoso. La portada creo que es la ilustración que más me gusta del libro. Me gusta cómo el abecedario se da la mano con el AVEcedario. Y me gusta ese color rosa, casi “chicle”; siento que es bastante rompedor con esa parte más “clásica” que veo en el interior del libro. Siempre vi claro ese diálogo entre el afuera y el adentro del libro.

«Me gusta cómo el abecedario se da la mano con el AVEcedario. Siempre vi claro ese diálogo entre el afuera y el adentro del libro»

-K. Al hilo de esa heterogeneidad literaria, con poemas dialogados, otros más descriptivos, unos más lúdicos… ¿también la ilustración comparte esa variedad de registros? 

-R.L. Siempre me gusta involucrar al lector en la imagen, que se sienta lo más parte posible de ella. Por eso me gusta captar momentos que duran segundos; es como volver al lector en “fisgón” de una situación íntima y que dura ‘nada’ en el tiempo. Incluso a veces me gusta colocar al lector en el lugar de quien dibuja, como en el caso de la ilustración que acompaña el poema dedicado a la oropéndola.

-K. Teniendo en cuenta esa pluralidad de tonos y estructuras poéticas, ¿para qué edad sería recomendable la lectura de “Las alas del AVEcedario”?

-A. R. Esto de las edades siempre es asunto comprometido, porque depende de si habrá mediador, una persona que acerca el libro, y con qué pasión lo haga. Depende del interés y del nivel lector de quien se aproxime al libro. También de las características materiales del libro: la ilustración, maquetación, presencia, tacto, olor… Pero creo que éste ha quedado tan completo con los pinceles de Rebeca, el verso de mi autoría y el amoroso trato editor, que el lector o lectora se puede acercar a él desde muy pronto.

-K. Además de versos y aves, en este libro destaca también el protagonismo de la naturaleza. Ante la representación de una jaula vacía o una casa-nido, ¿las ilustraciones sugieren al público alguna reflexión sobre la vida en libertad de la fauna silvestre?

-R.L. Todo lo que venga de la naturaleza es para mí una fuente de inspiración. Amo las aves, amo los bosques, amo todo lo que tiene que ver  con el mundo natural. Calculo que por eso disfruto más de dibujar bosques y pájaros que ciudades; y por eso mismo adoraría que todos los pájaros estén libres y no en jaulas.

“Las alas del AVEcedario” se presenta en La Osera de la Sierra, en Moralzarzal, y en el ESPACIO KALANDRAKA de Madrid.

Presentación de "Las alas del AVEcerario" en La Osera de la Sierra

Presentación de "Las alas del AVEcerario" en el ESPACIO KALANDRAKA de Madrid